Los vinos de Hacienda Solano, acogidos a la D.O. Ribera del Duero, proceden en su totalidad de las
diez hectáreas de una pequeña propiedad familiar situada en La Aguilera, uno de los municipios históricos
del Duero. El minifundio y la difícil orografía, rondando los mil metros de altitud, convierten a esta zona
alta de la Ribera en una de las pocas reservas en las que aún se pueden encontrar cepas centenarias
del tinto fino castellano. En los pagos de Nava y el Carrascal el visitante podrá contemplar todavía
dos pequeñas viñas de pie franco, plantaciones prefiloxéricas que sobrevivieron a la plaga de este insecto
a principios del siglo XX. La filoxera recorrió Europa de norte a sur, devastando esta zona de Castilla entre 1905 y 1910.
El resto del viñedo de Hacienda Solano son plantaciones realizadas entre el final de la filoxera y el año 1945. En este caso
se trata ya de injertos de tempranillo, tinto fino en Castilla, sobre plantas de vid americanas.
El sistema de cultivo sigue rigurosamente un programa de agricultura integrada. No se emplean herbicidas, abonos inorganicos, ni productos de síntesis, que durante meses generan residuos en el suelo y se infiltran
en la pulpa de la uva. |